El Capitán Crunch

Todos los recién nacidos conocen la importancia para la informática de Bill Gates ó de Steve Jobs pero pocos saben que hay otros nombres no tan conocidos que tienen la misma (ó más) relevancia que ellos y uno de esos nombres es John T. Draper, conocido mundialmente como “El Capitán Crunch”.

jdecc

John Draper “El Capitán Crunch”

John Thomas Draper (1943) era uno de esos ingenieros que a comienzos de los años setenta frecuentaba el “Club Informático Casero” de Silicon Valley, en el que jóvenes inquietos se reunían cada dos sábados para intercambiar conocimientos con la intención de crear un ordenador personal, ya que por entonces los ordenadores eran máquinas inmensas que solo estaban al alcance de las grandes compañías. Pero la verdadera inquietud de John eran las comunicaciones -en el pasado había creado varias emisoras de radio piratas- y sus conocimientos en electrónica fueron la culpa que Denny Teresi, se cruzara en su vida.

Denny Teresi era otro joven ingeniero -ciego desde su nacimiento- que quería crear un generador de tonos capaz de similar los tonos telefónicos para introducirse de manera pirata en el sistema telefónico y hacer llamadas gratis. Debido a su ceguera, Denny había desarrollado enormemente su capacidad auditiva y era capaz de identificar las frecuencias exactas e intentaba recrear estas utilizando un órgano y sonidos grabados en cintas de casetes. Ante la imposibilidad física de crear una máquina por si mismo, decidió ponerse en contacto con John para que le ayudase a construir una y por supuesto que este aceptó.

Cereales Captain Crunch

Tras varias semanas dando vueltas al asunto, una mañana John se sentó a desayunar y se fijó en el silbato de juguete que había dentro de la caja de cereales marca “Capitán Crunch”. John comenzó a soplar el silbato y el sonido le recordó a los tonos telefónicos por lo que no dudo ni un instante en comentárselo a su ciego socio, el cual en cuanto escuchó el sonido del silbato midió la onda sonora y… ¡Eureka!, el sonido era exactamente de 2600 hercios, los necesarios para recrear los tonos telefónicos. Acababa de nacer el mito de “El Capitán Crunch”.

El silbato del Capitán Crunch

El Capitán Crunch se puso manos a la obra y no tardo en construir la ansiada máquina para generar los tonos y la bautizaron como “La Caja Azul” que consistía en un teclado numérico conectado al micrófono de un teléfono. Con ella realizaron cientos -tal vez miles- de llamadas gratuitas a todos los rincones de Estados Unidos y al resto del mundo ya que les hacia gracia escuchar a la gente en idiomas desconocidos. Gastaban bromas inocentes e incluso llamaban a los centros de la compañía telefónica AT&T  haciéndose pasar por empleados.

El Capitán Crunch y unos amigos haciendo una broma en 1971

El Capitán Crunch puso en conocimiento del invento en el Club Informático Casero a Steve Jobs y a Steve Wozniak (que por entonces ya estaban enfrascados en construir un ordenador personal) y se unieron a la banda de los “Phone Freaks” que era como llamaban los de la compañía telefónica y los medios de comunicación a estos gamberros que utilizaban la línea telefónica sin pagar. La Caja Azul comenzó a ser un aparato que ya muchos se construían y pronto cayó en manos de gente que vio en ella un uso más amplio; Detectives privados, agentes comerciales y empresas  hicieron un uso más fraudulento que las bromas telefónicas y el uso de la Caja Azul generó millones de dólares en perdidas para la compañía telefónica, además de convertirse en una máquina que vulneraba la privacidad de las personas. Por ello, las autoridades se pusieron en marcha y terminaron localizando a los “Phone Freaks”, detuvieron “in fraganti” a Steve Jobs, Steve Wozniak y al Capitán Crunch, quien tuvo que pasar cuatro meses en la cárcel.

La noticia de la detención de El Capitán Crunch

Para Steve Jobs y Steve Wozniak, el silbato del Capitán Crunch y la consiguiente Caja Azul supuso un antes y un después en su carrera ya que los conocimientos que adquirieron del sistema telefónico, les sirvió de ayuda para crear el soñado ordenador personal que inició una nueva revolución industrial; el Apple 1.

Hoy en día, El Capitán Crunch ya no gasta bromas telefónicas, vive en Las Vegas, sigue conduciendo su furgoneta Volkswagen, tiene un iPhone 5 (supongo que regalo de sus amigos de Apple) y siempre lleva encima el silbato de juguete que regalaba aquella marca de cereales.

capitan crunch

El Capitán Crunch en la actualidad

Desde que conocí la historia de El Capitán Crunch ya no miro malamente los regalos que hay en las bolsas de snacks, quien sabe si alguna de ellas le sirva a alguna mente prodigiosa para iniciar un salto tecnológico inimaginable. Viva el ingenio humano.

Con mis mejores saludos!!

 

Para conocer más a fondo la historia de El Capitán Crunch:

 

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