Por encima de mis auriculares

Dicen que una de las pruebas de calidad que debe superar un fusil kalashnikov para recibir el visto bueno antes de abandonar la fábrica, es que le pase por encima un tanque y siga disparando. Ahora Sony puede decir lo mismo de sus auriculares, aunque sin bien a los míos no les ha pasado un tanque por encima, si un coche y siguen funcionando.

Ocurrió la semana pasada en la calle Princesa, tenía que grabar unos recursos de un edificio y ante la imposibilidad de aparcar, pacté con Gabi -el conductor-  la famosa maniobra de “me dejas aquí y mientras grabo das unas vueltas a la manzana hasta recogerme” y así hicimos. Fueron menos de cinco minutos y cuando volví al coche se estaba descojonando por el accidente ocurrido y del que yo me no percaté. Al bajarme del coche se me cayeron al suelo sin que me diera cuenta y un turismo que venía detrás les pasó por encima. Menos mal que no vi el atropello, imaginen que trauma hubiera sido de haber presenciado tan infausto suceso.

Como se puede apreciar en las fotos del atestado, tan solo han sufrido pequeños daños,  unos rasguños en la carcasa de uno de ellos -el derecho-  y el embellecedor color plata se ha desprendido aunque afortunadamente la pieza entera, ni siquiera se ha rayado. Como sí de un milagro se tratara, la conexión no ha sufrido daño alguno e igual fortuna ha corrido el cable, el cual está intacto tal y como se puede ver en las fotos.

Desde siempre acostumbro a llevar mis propios auriculares y aunque a lo largo de mi carrera he perdido unos cuantos, estos llevan conmigo desde el año 2004 aproximadamente y parece ser que van seguir más tiempo conmigo, al menos en la caja de los cables pues creo que se han ganado una jubilación, quizás los guarde con las acreditaciones.

Los auriculares siguen sonando a las mil maravillas y para celebrar  el suceso con final feliz de este portento tecnológico, nada mejor que música, así que ahí va el “Sultans of Swing” de Dire Straits. Que lo disfruten.

Con mis mejores saludos!!

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