Crónica de una muerte anunciada

Entre pésimos programas de televisión, absurdas gracias en las redes sociales y gobernantes inútiles, el estado del bienestar, piedra angular en toda sociedad avanzada, se ha pulverizado ante los ojos de la anestesiada sociedad.

Durante los dos últimos años de mi vida y a consecuencia de la sequía laboral que estoy experimentado por culpa de la mal llamada crisis (es decir, mala gestión política), estoy siendo testigo de una mutación en la sociedad española.

Más que una mutación debería decir muerte, algo por lo que hasta hace poco nuestro inútil presidente de gobierno y sus moribundos medios  de incomunicación tachaban de pesimista, derrotista en incluso de antipatriota  a quien hiciera semejante afirmación. Como dijo un señor hacé mucho tiempo “los españoles necesitan muchos palos para abrir los ojos” – ó algo parecido- y después de muchos palos, es decir, después que en muchos hogares hayan conocido lo que es no llegar a fin de mes, tener que vender el apartamento de la playa,  regresar a casa de los padres ó todo a la vez, muchas personas no han abierto lo ojos pero todavía nos quedan muchos palos por aguantar.

Uno de los muchos cambios de  los que hacía referencia al principio que han propiciado esa muerte del estado de bienestar se palpa al mediodía de un día laboral cualquiera, el momento idóneo para tomar el pulso a una sociedad. Hasta hace dos ó tres años el paisaje social estaba bien definido; Camiones y furgonetas haciendo reparto en los bares y tiendas, jardineros y servicio de limpieza con sus uniformes fluorescentes, poca gente en la calle y mayoritariamente jubilados, tan solo algún piloto, bombero ó freelance en día libre por la calle hacían descender la media de edad del personal que había en las calles.

Hoy el paisaje ha cambiado; Ya apenas quedan tiendas abiertas y el camión de la Mahou ó de la Coca Cola no vienen todos los días, sí acaso uno ó dos días a la semana como mucho y el número de trabajadores públicos ha descendido considerablemente  pero donde más se nota el cambio es el aumento de gente en edad de trabajar que hay por las calles a esas horas y no es que salgan para salir en la foto del Meteosat, sino que han sido y están (estamos) siendo exentos del derecho a trabajar, uno de los derechos fundamentales, otra  piedra angular de la paz social en cualquier sociedad.

Todos los cuartos trasteros que hay en cada uno de los portales de mi barrio están ocupados por los muebles de los hijos que han tenido que vender su casa por falta de trabajo y dinero que al fin y al cabo, son lo mismo. Me reencontrado con decenas de viejos amigos y conocidos que están de nuevo en el barrio, los menos a la espera de vender el adosado que compraron en los noventa y comprar un pisito de segunda a mil kilómetros de Madrid y los que más, con un futuro incierto mantienen los muebles en el trastero indefinidamente.

Lo más cojonudo del asunto, es que todavía hay mucha gente de entre treinta y muchos  y cuarenta y tantos años que no se da cuenta que no volverá a trabajar, al menos de la forma que han entendido el trabajo. Viven con una anestesia de 700, 800 ó 1000 euros de paro y de alguna manera encuentran bonito el tener tiempo para ir a recoger a los hijos al colegio y disponer de más tiempo con ellos. No se dan cuenta que el tiempo corre en nuestra contra y que la mal llamada crisis va a durar más tiempo que su subsidio por desempleo.

No se dan cuenta que este boquete económico en el que estamos va a tardar mucho tiempo en rellenarse… Mejor dicho; No se dan cuenta que este boquete económico no se va a rellenar nunca, al menos en lo concerniente a sueldos y pensiones. No son conscientes que lo que ellos llaman crisis es el final del estado del bienestar y de las jubilaciones. No se dan cuenta que nunca más van a tener un mes de vacaciones pagadas, pagas extras en verano y navidad porque sus puestos de trabajo van ser ocupados por gente más joven y peor pagados. Ni siquiera se han dado cuenta que nunca van a tener jubilación… Incluso hay jóvenes que son de ese 42% que todavía no ha trabajado nunca que no creen que la inmigración les ha quitado trabajo. Todavía hay gente estafada que no son conscientes que nuestro actual sistema es una estafa al honrado ciudadano!!

La estafa está bien montada y no me refiero a la estafa del trípode sino a la del sistema político actual; Los políticos saben que la masa está dividida en unos valores que aunque ya no representan, la gente seguirá votando y eligiendo libremente por naturaleza propia y porque necesita sentirse parte importante en el tinglado.

Estamos en una nueva sociedad en la que hay profesores, médicos y otros profesionales que son (somos) mileuristas. Personas que han dado los mejores años de sus vidas en el trabajo. Personas que nos tuvimos que ajustar sin alternativa a todo aquello de la flexibilidad laboral y cien mil frases similares que hemos escuchado cientos de veces  durante nuestra vida laboral. Personas que creímos que el dinero que dábamos al Estado era una inversión para nosotros mismos y para la sociedad entera. Personas que creímos que el Estado cuida y protege al ciudadano. Personas que a lo largo de nuestros años de trabajo hemos visto como ha aumentado el precio de la vida mientras nuestros salarios han disminuido y personas que ahora nos damos cuenta que todo es una estafa . Mucho me temo que todavía nos faltan muchos palos hasta que la inmensa mayoría descubra el tongo.

El Estado se ha convertido en un inmenso saco sin fondo que vive a costa del ciudadano descaradamente y que convierte en bestia de siete cabezas a todo aquél que ponga en duda al sistema político. Las arcas del Estado están vacías porque nos cuesta más de lo que ingresa y como en los peores tiempos del feudalismo se ceba en la ya desaparecida clase media, recaudando cada vez más y más mediante impuestos y multas para mantener lo insostenible. Ahora lanzan una caza a la economía sumergida e iniciarán investigaciones para descubrir a Manolo que se dedica a poner enchufes en las casas para poder llegar a fin de mes pero no hablan de los sueldos vitalicios y millonarios de sus cargos  al tiempo que nos bajan el sueldo y quitan las pensiones.

Disculpen si soy demasiado radical en mis opiniones pero  he conocido el Estado de Bienestar Social y estoy viendo como desaparece.

Con mis mejores saludos!!!

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2 comentario

  1. Desde luego, tendremos que plantearnos aprender alemán para emigrar como antaño, claro que antes se marchaban con contrato de trabajo… aunque teniendo en cuenta que la tasa de paro en Alemania es del 0,5% seguro que está mucho más fácil que aquí, un país que se trabaja por lo que sea, y que llaman crisis a un aprovechamiento de la situación haciendo que los proletarios piensen que es lo que hay si quieren pagar la hipoteca.
    Un saludo

    • Hola Ana!… Y que lo digas, yo no me apunto a hablar alemán porque la oferta que han hecho es para jóvenes y supero la edad pero de estar en la edad, no me lo pensaría dos veces. De hecho llevo bastante tiempo diciendo que sí tuviera veinte años menos, me largaría de aqui; Australia, Usa, Canada, Japón… Aunque la verdad que Alemania está muy cerca…… Vamos! que me largaba de inmediato.
      Gracias por el comentario y a ver sí volvemos a coincidir, besos!!

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