La guerra del opio

Aunque  yo  no  fui  de  los  beneficiados  directamente,  si  lo  fui  indirectamente  por  lo  que  la  reciente  sentencia  sobre  la guerra  del   fútbol  me  ha  hecho  recordar  muchos  capítulos  rocambolescos  que  ocurrieron.

Me viene a la memoria aquella tarde de sábado que estando todo el equipo en un tren de alta velocidad camino a Zaragoza para el partido del domingo, llamó la productora diciendo que el partido no lo íbamos a hacer, así que teníamos dos opciones al llegar a la capital maña; Ó volver a Madrid ó quedarnos allí pues las habitaciones ya estaban pagadas y no había devolución. Ni decir tiene que decidimos la segunda opción y a partir de ese momento la “expedición” televisiva pareció más un viaje de fin de curso, dando buena cuenta de todas las existencias de güisqui, ron y cerveza del bar del cómodo y rápido Ave.

No pregunte el lector por qué a veces no se hacían los partidos pero si el despliegue humano y técnico, nosotros no lo preguntábamos. Sabíamos que los partidos los retransmitía unas veces Fulano y otras Mengano, dependiendo básicamente dos factores; Quien tenía los derechos del club ó quien llegaba antes. Esto mismo sabían las productoras, algo que a medida que el conflicto se fue prolongando en el tiempo, hizo que reaccionaran no movilizando más que al personal imprescindible para llevar la unidad móvil a aquellos campos en los cuales se sabía que de ninguna manera iban a permitir la entrada a Mengano. En cualquier caso, fueron más las veces que fuimos para nada que las que no llamaron, tampoco ganamos 97 millones de euros pero al menos se cumplió el dicho aquel de; “A río revuelto, ganancia de pescadores”.

Había que ir y se iba, como digo aunque fuera “pa ná”. En una ocasión recuerdo que Fulano envió una de sus unidades móviles pero sin apenas aparatos dentro, es decir, se envió el camión como medida puramente presencial a sabiendas que no iba a hacer el partido. Cuando tuve ocasión de coincidir con el técnico enviado me comento que sí por algún motivo de última hora hubieran tenido que hacerla con aquella móvil, no hubiera podido ni encenderla… Puro atrezzo.

Como era guerra de despachos, nunca hubo mal rollo, salvo una ocasión en la que no recuerdo en que ciudad ni estadio, una unidad móvil -no recuerdo sí de Fulano ó de Mengano-, aparcó tan cerca de la que ya estaba estacionada allí que no dejó espacio para que no pudiera abrir la petaca. Se comentó que no había sido algo premeditado, sino un error pero nunca quedó muy esclarecido el asunto y no importaba pues la guerra del fútbol tenía fecha de caducidad.

97 Millones de euros es la cifra con la que ha sentenciado a Mediapro un juzgado como indemnización a Audiovisual Sport, formada en un 80% por Sogecable (Josecable). Teniendo en cuenta que a Jaume Roures no le gusta el dinero y que Prisa no necesita el dinero deprisa, el gabinete jurídico de Mediapro ya ha anunciado que recurrirá la sentencia y que no están dispuestos a soltar la lana pues alegan que ya hubo otras dos sentencias iguales anteriores y que terminaron ganando el recurso. Temen que sí Prisa coge la pasta ahora, se la gastará en pagar sus asfixiantes deudas y si finalmente vuelven a ganar el recurso, no podrá devolverlo.

Para conocer los pormenores de la sentencia, el recurso y supuestas alianzas ó compras entre ambas compañías, te recomiendo este enlace:

http://www.as.com/futbol/articulo/prisa-gana-guerra-futbol/dasftb/20100318dasdasftb_2/Tes

La guerra continua pero como buen “mercenario de la imagen”, esta parte  ya no me interesa, acabados los bolos, acabado el fútbol. Me trae al pairo quien pague a quien ó quien retransmite el fútbol, sí Fulano ó Mengano; Ojos que no ven…

Paco Martino; Para cuando necesite un cámara antes que un abogado

 

 

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