Pelín Stress

 stress La otra noche, para hacer compañía a mi madre, tuve que tragarme “Pekín-Express”. Afortunadamente ya había empezado por lo que me libré de varios minutos de emisión aunque reconozco que en esta ocasión y sin que sirva de precedente, no me ha disgustado verlo,  tampoco es que me sienta satisfecho pero por raro que pueda parecer, no tengo la sensación de haber perdido el tiempo. No sé que desayunan los arquitectos de la tv en España pero no paran de dejarme a cuadros.

Hay que tener caradura para hacer un programa en el tercer mundo y que los concursantes tengan que pedir a los lugareños comida y cobijo por la cara, by the face, habría que decir en este caso. Claro! que teniendo en cuenta la gran cantidad de artimañas que llevan haciendo para que en esta profesión cada vez se cobre menos, no es de extrañar. Quiero pensar que cada vez que apreciaba un corte en la grabación justo cuando los concursantes piden “solidaridad” a una familia de campesinos descalzos, es porque el productor le da unos euros (tampoco muchos) a cambio de un plato de sopa y una sonrisa a cámara, eso sí al final la pobre gente no ha tragado previamente bajo la presión de cámaras llegadas desde el primer mundo.

Transcurría la etapa por Nepal ó al menos eso decían ya que por los planos bien pudiera ser el polígono industrial de Cobo-Calleja en Fuenlabrada y ojo que no lo digo desmereciendo la labor pofesional de mis compas, sino que ya me contará usted de que sirve ir a Nepal con betacam digítal para grabar dentro de un coche ó una choza a oscuras discusiones de gente -y a veces calaña-  porque a nivel paisajístico solo dedican un minutillo, cuando los participantes llegan al final de una etapa y son recibidos por esa gran profesional que es Raquel Sánchez, con vestido de mercadillo que todo hay que decirlo.

Parece ser que en el programa anterior una choni que participa junto a su barriobajero novio, había dado un bofetón a una chica que viaja con su madre y ahora que estaban todos reunidos con la presentadora, tocaba ajusticiamiento público y ya se sabe que cuando la tv se pone a dar clases de educación ó moralidad, apaga y vámonos. Una y otra vez el vídeo del momento de la lamentable bofetada era repetido mientras que el guión de la presentadora torturaba psicológicamente a la choni hasta humillarla de manera fulminante  durante unos tres minutos cargados de tensión audiovisual, muy en plan “Supernany”, en vez de echarla del programa ó  sanciónarla directamente.

Al final y como presentí desde el primer momento, la choni no es expulsada del concurso ó lo que sea. Después de haber rellenado los minutos finales del programa es perdonada y a continuación toca reprimenda a la víctima y como medida preventiva, se cambian los componentes de las parejas y casualidades de la vida, la choni y la maltratada forman nueva pareja, supongo con el deseo maquiavélico que terminen a patadas en el coño dentro de un camión, más allá de Katmandú aunque parezca un descampado de Leganés y grabadas en Betacam para que el cámara sufra el viaje, no se vaya a pensar que está de vacaciones.

¿Lo mejor de todo?, el puntazo que sigue teniendo Raquel pero me temo que en ese aspecto me pasa como a los participantes con el viaje; Demasiado arroz para tan poco pollo.

Con mis mejores saludos!!!

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